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600 autobuses, aviones y trenes procedentes de toda España y la adhesión de casi 400 entidades internacionales y nacionales han convertido esta tarde el sí a la vida en un clamor sin precedentes. El 17-O será recordado como el día en que las calles de la capital del Estado acogieron "la mayor manifestación de la historia de España", según afirmó al inicio de la concentración el periodista Javi Nieves, que ejercía de animador del acontecimiento. Más de 80 medios nacionales acreditados, 75 medios internacionales, 43 asociaciones convocantes, 1.500 voluntarios, más de 70.000 gorras repartidas, 300.000 watios de luz y sonido y miles de personas unidas a favor de un único objetivo: respetar la vida del ser humano desde su concepción hasta su muerte. A primera hora de la mañana los primeros autobuses de los cerca de 700 que se habían desplazado hasta Madrid, comenzaban a llegar a los alrededores del Parque del Retiro, que empezaba a llenarse gente que paseó las primeras horas de un soleado sábado de octubre entre la Puerta del Sol, el Parque del Retiro y el barrio de Salamanca. Desde las tres de la tarde, miles de personas se comenzaban a agolpar a lo largo del recorrido de la manifestación, que pasaban el tiempo entre cánticos festivos y gritos en contra del presidente Zapatero recordándole que "la vida es lo primero". La marcha a favor de la vida comenzó a recorrer las calles de la capital pasadas las cinco de la tarde en medio de un ambiente totalmente festivo, detrás de una gran pancarta con el lema de la manifestación: "Cada Vida Importa". La cabecera de la manifestación llego a la Puerta de Alcalá pasadas las seis de la tarde, donde se sucedieron un emotivo recuerdo a los millones de víctimas del aborto y la lectura de un manifiesto de la asociación 'Mujeres contra el aborto' para terminar con un espectáculo festivo y músical. Aído se queda sola La ministra de Igualdad reiteró en su defensa del anteproyecto de Ley y coincidiendo con la manifestación advirtió de que nadie tiene "el monopolio de la moral". Aído destacó la "responsabilidad" del Gobierno al abordar esta reforma necesaria porque, añadió, "ninguna mujer puede ser penalizada por tomar una decisión tan difícil como la de interrumpir un embarazo". Los asistentes a la manifestación emitieron una sonora pitada al paso frente al Ministerio de Igualdad, recordándole a la ministra y al presidente del Gobierno que esta Ley solamnete demuestra una enorme falta de confianza en los jóvenes, asumiendo que no son capaces de afrontar un problema real como es el de cualquier embarazo. Algún asistente a la manifestación recordaba que "Zapatero quiere convertirse en el padre de todas las jóvenes españolas y decidir por ellas". Miembros de asociaciones provida recordarón a lo largo del día que el gobierno debería dar más información de las alternativas al aborto y confiar más en la sociedad española y menos en los métodos anticonceptivos y abortistas.
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